Para muchos,
el ocho de marzo parece ser un día normal, pero aquí
estoy para comunicarles que no es así, ya que el ocho
de marzo es el Día Internacional de la Mujer, y como
mujer siento un orgullo enorme. En el pasado fuimos un grupo
muy ajeno a la igualdad con respecto al sexo masculino y por
naturaleza, la mujer solo se describía como mamá
y ama de casa.
Gracias a todos los cambios que se presentaron durante el
siglo XX, hemos logrado una igualdad casi total con los hombres.
El hombre y la mujer pueden competir hoy en día sin
ningún problema. Inclusive, se está incrementando
el número de mujeres que se capacitan para cumplir
funciones que hace algunos años sólo eran permitidas
para los hombres.
De acuerdo con una investigación hecha por el programa
Despierta América, en México, el 60 por ciento
de las mujeres representan importantes trabajos y grandes
cargos públicos y gubernamentales; mientras que aquí
en los Estados Unidos, solo el tres por ciento de las mujeres
representan oficios destacados. Suena algo gracioso ya que
si nos ponemos a pensar, este país es mucho más
moderno que México, pero aún la diferencia de
números salta a la vista.
La mujer en América por definición es una mezcla
de culturas, de idiomas, de identidades, de posibilidades,
de tiempos, de pasado y de futuro. Pero infortunadamente,
la mujer latina tiene muchas barreras para lograr sus metas
en este país. El punto de esta nota es que las mujeres
estamos cambiando, somos distintas, nos estamos integrando
rápidamente en la sociedad que antes nos negaba muchas
cosas. Aunque aún es incierto si esta idea terminará
asimilándose por completo a nivel cultural, la mujer
se está creando su propio espacio. La mujer es imparable.
Felicitaciones a todas las mujeres que están leyendo
este artículo y ¡feliz día de la mujer!
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