| Uno de tus
amigos se sienta al lado tuyo y te pregunta, “¿Estás
listo para el examen?” Parpadeas y lentamente te das
cuenta que se te olvido por completo que tenías un
examen a esta hora. Te maldices y sacas tus notas, ¡dos
minutos antes de que empiece el dichoso examen! ¿Qué
haces? Miras a la chica que se sienta en el escritorio junto
al tuyo; ella siempre saca buenas notas...algo pasa por tu
cabeza. ¿Deberías hacerlo? La profesora ya les
dio los exámenes. Ya se acerca el final del tercio
del semestre. No puedes esperar a que te vaya mal en esta
prueba. Miras el examen de tu compañera por un segundo.
Marco la letra C en la pregunta número uno. Tú
también marcas C.
Esto no es nada nuevo. La deshonestidad académica,
también llamada trampa, puede ser fácilmente
catalogada como una epidemia dentro de las escuelas. En una
encuesta hecha a 400 estudiantes de Las Vegas HS, 92 por ciento
de ellos dijeron que hacen trampa “ocasionalmente.”
Estas estadísticas no sorprenden a nadie.
“Hacer trampa es normal,” comentó un estudiante.
Otro dijo, “Si alguien dice que no hace trampa, está
mintiendo.”
La mayoría de estas trampas o engaños ocurren
en las tareas, cuando los estudiantes se olvidan o simplemente
no las hacen en casa y toman el papel de otra persona para
pasar las respuestas. Esta forma es muy común, pero
la mayoría no reconoce que es un engaño y que
está mal.
Cuando se les preguntó [a los estudiantes] si se copeaban
las tareas entre sí, un estudiante dijo, “Sí,
yo copeo las tareas de los demás, si es que a eso lo
consideran trampa.”
Muchos estudiantes también hacen trampas en los exámenes.
Once por ciento de los estudiantes que participaron en la
encuesta dijeron que ya habían hecho trampa en un examen
final. El trece por ciento de ellos admitieron que han cometido
plagio y que han hecho trampa en trabajos de investigación.
Algunos de ellos hasta se atrevieron a contar que hacen trampa
en todo lo que tengan que hacer, hasta en los exámenes
requeridos por el gobierno (proficiency exams). Su creencia
es “Si no te pillan, ¡síguelo haciendo!”
La verdad es que la mayoría de los estudiantes sienten
que hay unas clases en las cuales es muy fácil hacer
trampa. De igual manera, el profesorado hace lo que puede
para capturar a los tramposos. En la encuesta, la clase que
fue votada la más difícil para hacer trampa
fue la de la profesora Tonya Rose. Aunque ella sabe que hay
uno que otro que se escapa y lo hace, ella trata de reducir
el número de tramposos.
“Mantengo rondando por la clase mientras ellos toman
el examen.” Ella también aclara que esto ayuda
y comenta de un estudiante el cual tenía escritas las
respuestas en el brazo. “De vez en cuando se alzaba
la manga de la camisa para chequear la respuesta. Hizo todo
esto sin darse cuenta que yo estaba parada detrás de
él.”
El hecho que los profesores estén alerta es la llave
para que se detenga el incremento de los estudiantes que hacen
trampa. El profesor de matemáticas Robert Beskow, también
reporto que está muy pendiente de todo lo que pasa
en su clase durante un examen.
Sin embargo, otros estudiantes opinan lo contrario. “No
es difícil hacer trampa aún sí te están
vigilando,” un estudiante explicó, agregando
que todos deben saber como hacer trampa efectivamente.
La forma más común de hacer trampa es mirando
el papel de la persona de al lado para copearle las respuestas.
Otra manera muy popular incluye programar las ecuaciones en
la calculadora o escribir la respuestas en diminutos papeles,
en los asientos, en los brazos y dedos, en la parte de adentro
de los bolsillos, en la cinta o en los lápices. Otra
manera más de hacer trampa es cuando los profesores
dejan que los estudiantes intercambien los papeles para calificarlos:
la mayoría le cambia las respuestas a sus amigos.
Pero, algunos estudiantes llevan la trampa hasta el extremo.
Una chica admite que se escribe las respuestas en su pecho,
“Si el profesor le da por mirar, lo acuso de hostigamiento
sexual.”
Hay un pequeño porcentaje de los estudiantes a los
cuales les gusta hacer trampa. Mientras que la mayoría
lo hace para sacar un buen grado, otros admiten que les gusta
hacerlo. Uno de ellos dijo, “Es divertido ver si los
profesores se dan cuenta o no.”
Hay otros que se han buscado la manera de ganar algo a través
de todos los que quieren o “necesitan” hacer trampa
para un examen. Un estudiante de Las Vegas HS dice que hacía
gran cantidad de papelitos pequeños con las respuestas
y “los vendía a la gente desesperada.”
Mientras que gran cantidad de estudiantes han hecho trampa
o la siguen haciendo, muchos admiten que esto también
tiene consecuencias. Además de que te pillan y te quitan
crédito por esa tarea o examen, muchos estudiantes
no hacen trampa por que a la larga no aprenden nada. Es por
eso que el profesorado tiende a poner un porcentaje más
alto en los exámenes que en las tareas.
Beskow dice, “Hay que ponerle mucha atención
a los estudiantes que sacan muy buenos grados en las tareas
pero en los exámenes no les va muy bien.”
“La única manera de aprender es estudiar,”
dice Alex Pena, estudiante de LVHS.
Muchos están de acuerdo diciendo que hacer trampa
es “adictivo” y un “mal hábito.”
El estudiante que copee todas las tareas de otra persona,
no estará preparado para ningún examen.
Hacer trampa es injusto con la gente que no lo hace, éstas
personas si estudian por ellos mismos. No obstante, esta idea
parece quedarse indefinidamente; porque así como un
estudiante dijo, siempre habrá gente que “prefiera
sacar un A falsa, a una F verdadera.”
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